martes 29 de marzo de 2011
Efectos colaterales
La pantalla se ve medio borrosa. No concibo las ideas con claridad. COmo casa cosa que me consuela en esta vida, los días parecen más bonitos desde ayer. La noche es el consuelo de los jóvenes. Los pobres son la esencia del que nada teme. Si hubiese un segundo para remendar las ropas rotas, me habría dedicado a ser sepulturera. SI tuviera dedos pal piano, sería una buena carpintera. No me gustan las luces porque parecen observarte juiciosamente. La razón es una concha hermética. Las conchas pueden ser de variadas índoles. La voz no parece transgredir a nadie, mejor callar. Estoy enamorada de todo lo que tiene poca humanidad. EL humano es menos que cero y más divido al cubo al infinito hacia la trascendencia. No queremos humo, los cigarros son polillas en las ampolletas. La risa es incurable. Mejor sanar la herida con povidona. El agua oxigenada es tan legal como la marihuana. Deberíamos prohibir los suicidios. El trauma ajeno es un pecado. Anoche estaba pensando del hemisferio equivocado. Me dio hemiparesia. Y parece que no supiera denominar mis actos. COn incoherencia, las televisiones son relojes de novatos inberbes. Anoche estaba llorando parece. Mi almohada es una esponja que todo lo sabe. Anoche pensé en tí como en un auto estrellándose contra un poste. Te extraño sin saber si es porque te extraño o porque estoy dopada.
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